‘Dating apps’: sexo en las redes

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aplicaciones para ligar

Me gustaría compartir con todos la entrevista que me hizo Ana Sierra para el periódico El Mundo

Hablamos sobre Aplicaciones, citas y que precauciones debemos tomar a la hora de quedar con nuestra cita misteriosa

Podemos comprar casi cualquier cosa por internet, tenemos acceso a todo tipo de información y, en lugar de quedar con las personas, nos comunicamos con ellas mediante chats en tiempo récord. Raro sería que no pudiéramos ligar gracias a las redes.

Y así es, sobre todo desde que las llamadas apps para móviles o tablets nos permiten estar las 24 horas y los 365 días del año conectados y jugando o flirteando.

Mientras come, antes de dormir, realizando deporte en la bicicleta estática o relajándose en su retrete puede estar seduciendo (o dejándose seducir) sin necesidad de arreglarse, oler bien o maquillarse.

Ya sea por pereza, timidez, curiosidad, morbo, estar a la moda, charlar, ligar, pasar un rato divertido, practicar sexo genital o encontrar al amor de su vida, cada vez son más personas optan por estas aplicaciones.

Amar en tiempos de Apps

La periodista y sexóloga Ruth González Ousset, me ha sorprendido con un estudio muy ilustrativo sobre el curioso mundo de las apps de contacto y proximidad. En Amar en tiempos de Apps, nos descubre que “la mayoría de usuarios buscan evadirse. La gente de las grandes ciudades se siente muy sola y es una vía de escape para poder relacionarse con personas del mismo o diferente sexo”.

En España la ciudad con mayor número de singles es Madrid, superando a Barcelona y Valencia, con casi un millón de solteros y solteras. Esto supone hasta el 19% de su población.

Pero, según Ousset, las aplicaciones para tener citas antes no estaban bien vistas y se utilizaban como último cartucho, por desesperación. Igualmente, lo utilizaban las personas que se consideraban incapaces de ligar en la “vida real”. Se cuestionaban qué pensaría la gente y no era habitual poner foto de perfil, por miedo a ser descubiertos.

En la actualidad, estas apps resultan una alternativa rápida, sencilla, que requiere menos compromiso para encontrar pareja, mantener encuentros sexuales casuales o, simplemente, conocer gente. Podría considerarse igualmente, una nueva forma de ocio.

Una buena foto, la clave del éxito

Hoy en día, tener un perfil falso o sin foto es impensable pues esta es responsable, en gran medida, del éxito del usuario.

Según Edward Royzman, profesor de psicología de la Universidad de Pensilvania, a la hora de encontrar pareja establecemos una serie de prioridades, que suelen girar en torno a cuatro atributos: atractivo físico, atractivo social, ingresos y fidelidad.

Los hombres, explica Royzman, dicen fijarse más en el atractivo físico, y las mujeres más en el atractivo social y la fidelidad. Pero Ruth asegura que, “al final, cuando visitamos el perfil de un posible ligue, una cosa destaca sobre lo demás y anula, casi por completo, el resto de prioridades: la foto“.

Así que ya sabe, si lo que desea es tener estupendos resultados y que su presencia no pase sin pena ni gloria, elija una foto favorecedora que transmita lo que desee mostrar sobre su físico, personalidad y tipo de vida.

Dating apps o aplicaciones para ligar

Muchas son las aplicaciones para encontrar pareja y cada vez más populares. Según un estudio de la Universidad de Stanford, una de cada dos parejas se conoce por Internet. Algo impensable hace unos años.

Grindr, destinada a público homosexual, fue la precursora pero Tinder, siendo la versión hetero, es la estrella entre las dating apps, siendo utilizada por unos 50 millones de usuarios al mes, entre ellos personajes famosos como Leonardo DiCaprio o Britney Spears, afirma la experta. En esta aplicación se realizan 450 millones de interacciones diarias, contactando a personas compatibles del mismo radio de acción y pudiendo decidir en milésimas de segundo y solo mirando su foto, prácticamente, si nos gusta o no. Si hay match o coincidencia, ya podría comenzar a chatear con esa persona directamente. Así de sencillo y directo.

Como ocurre en las discotecas, que ofrecen entrada gratis y copas para ellas, las chicas disfrutamos de muchas más funcionalidades gratis en algunas apps, mientras que los hombres tienen que pagar por casi todo, incluso por saludarnos. “Esto se debería a que hay muchos más peces en el río que sirenas en el mar“, me informa Ruth de manera divertida. Son en torno a un 64% de usuarios masculinos, frente a un 36 % femenino. Parece ser que se nos rifan.

Y doy fe pues, he de confesar, que hace años tuve mucha curiosidad por el movimiento app y me abrí un perfil. En este, y reconozco que por miedo a ser descubierta por conocidos, sólo mostraba parte de mi cara, un ojo para ser exactos. Muy bonita la foto, eso sí, pero sin escribir ningún tipo de información adicional, mi edad, ni mis intereses. Para mi sorpresa, conseguí match con el 100% de los hombres a los que puse el corazón de “Me gusta”, que eran unos cuantos, por cierto. Por mi parte, yo no di “Me gusta” a ningún hombre que no mostrase su cara y cuerpo, aunque sí a alguno con foto falsa, como luego descubrí. Tras la información de Ousset, descubro que, por desgracia, no se debe en su totalidad al poder de seducción mi ojo derecho.

Conozca a su contacto misterioso

Horas, días, semanas o meses chateando, según el objetivo que desee, para alcanzar amistad, un rapidito o algo más. Y llega el momento de tener una cita.

Muchas personas se han llevado una desilusión al descubrir que su cita no coincidía con la foto o con la idea que tenían. Por el contrario, otros descubrieron alguien más interesante de lo que esperaba.

Para nuestra primera cita en persona y evitando así llevarnos algún susto, Ruth G. Ousset nos propone tres normas muy básicas:

1) Avise con quién ha quedado y dónde, al menos, a dos personas muy allegadas. Manteniendo con estas el contacto al empezar, durante y al terminar.

2) Nunca quede en su casa o en una zona donde no haya gente. Siempre es recomendable quedar en sitios neutros en lugares públicos y concurridos.

3) No hay que perder la prudencia y el sentido común.

Y, por supuesto, disfrute, lance sus armas de seducción, no olvide que es un juego. Y pase lo que pase, no tire la toalla.

Fuente: http://www.elmundo.es/vida-sana/sexo/2016/06/16/57616bd046163f912d8b45a2.html

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Susu Pétalos
Periodista, sexóloga y terapeuta de pareja