9 mitos en relación al himen que ya podemos desterrar

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mitos himen
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Aunque afortunadamente no de la misma manera que en el pasado, el himen sigue estando cargado de significados y asociado a valores que en una sociedad como la nuestra ya no tienen lugar. Aquí recogemos nueve ideas relacionadas con el himen que deberíamos ir desterrando si queremos construir una sociedad en la que todas las mujeres  puedan disfrutar libremente de su sexualidad.

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¿Cómo es el himen?

1. El himen es una membrana.

En realidad no existe tal membrana sino una serie de finos pliegues de tejido mucoso en forma de corona, más o menos apretados, que se encuentran a uno o dos centímetros de la entrada vaginal.

2. Todos son iguales

En cada mujer es diferente, como lo son por ejemplo los lóbulos de las orejas, los labios o la nariz. Suele tener un color rosado transparente, aunque cuando es más grueso puede adoptar un color más blanquecino. Su forma varía y el espacio que queda sin cubrir puede ser algo parecido a un clavel, la pieza de un puzle o una media luna. En la mayoría de los casos es flexible y su elasticidad depende de factores hormonales que varían a lo largo de la vida de la mujer.

3. El himen es como un velo que se rompe con la penetración vaginal.

Como hemos dicho el himen no es una membrana que pueda desgarrarse. No se rompe con la penetración vaginal, lo que si puede ocurrir es que la mucosa que lo conforma sufra algunas pequeñas lesiones o desgarros que pueden doler y que habitualmente cicatrizan rápidamente sin dejar huellas. En algunos casos poco frecuentes puede ser necesaria la consulta con una ginecóloga o ginecólogo si la corona de tejido mucoso cubre toda la entrada vaginal y dificulta la salida de sangre menstrual, la inserción de un tampón o la penetración vaginal.

4. En las primeras penetraciones vaginales el himen se rompe y sangra

Más de la mitad de las mujeres no sangran durante las primeras penetraciones vaginales. El factor fundamental para que el tejido mucoso en forma de corona que denominamos himen sufra pequeños desgarros y sangre es la inexistencia de excitación sexual, que está asociada a la no lubricación y no distensión de las paredes vaginales. La posibilidad de sangrado depende por tanto de que la mujer esté o no excitada y relajada para que se produzca la penetración vaginal, no de cuántas veces ha tenido penetraciones vaginales previamente.

5. Las primeras penetraciones vaginales siempre son dolorosas

Las sensaciones físicas que pueden experimentarse varían en gran medida de una mujer a otra. En las primeras ocasiones en las que los pliegues de tejido mucoso se distienden (por ejemplo, con la inserción de un tampón, la introducción de los dedos o de un pene) pudieran producirse pequeñas lesiones que en algunas mujeres resulten dolorosas. Como se ha dicho en el punto anterior, en los encuentros eróticos con penetración vaginal es muy importante que la mujer esté excitada y bien lubricada.

6. La ruptura del himen es una señal de que se ha perdido la virginidad

Ya hemos dicho que el himen no se rompe. Un estudio realizado con menores embarazadas demostró que en la mayoría de los casos un examen detallado de sus órganos genitales no encontró lesiones o cicatrices en el himen que pudieran indicar la práctica de relaciones sexuales con penetración. La virginidad también es un concepto que podemos desterrar. ¿Qué se pierde realmente cuando hablamos de perder la virginidad? ¿Qué tipo de prácticas sexuales estamos considerando a la hora de hablar de una primera vez? Claramente el concepto de virginidad está muy asociado a una visión heterosexual y patriarcal de los encuentros eróticos y la sexualidad de la mujer.

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¿El himen indica virginidad?

7. El himen puede romperse al hacer ejercicio o montar en bici o a caballo

Lo diremos una vez más, el himen no se rompe. Como no es una membrana frágil que pueda desgarrarse y está localizado en el vestíbulo vaginal, a 1 o 2 centímetros de la entrada de la vagina, no se ve afectado por el ejercicio.

8. El himen puede reconstruirse con una intervención quirúrgica

Los resultados de este tipo de intervenciones médicas varían. No es sencillo estrechar la corona de tejido mucoso que denominamos himen y no es posible asegurar que tras la intervención la mujer vaya a sangrar con una penetración vaginal. Resulta muy difícil reconstruir algo que realmente nunca existió. Además, este tipo de procedimientos contribuyen a perpetuar visiones machistas de la mujer y de cómo debe vivir y experimentar su sexualidad.

9. El himen tiene una función clara en la mujer.

No sabemos realmente para qué sirve el himen, pero se considera que es un vestigio del desarrollo embriológico de los genitales femeninos sin una función determinada.

Descubre en el siguiente vídeo el fraude de la virginidad, ¿por qué ese concepto no aporta nada de información y está anticuado?

Para finalizar, algunos grupos de sexólogos y educadores sexuales están proponiendo el término “corona vaginal” para denominar al himen, un término más cercano a la realidad de esta estructura anatómica y que nos ayuda a desmitificar su significado y con ello a liberar a las mujeres del control que el patriarcado viene ejerciendo en su sexualidad desde tiempo inmemorial.

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