CINCO CLAVES PARA DISFRUTAR DE UNA SALUD SEXUAL SANA, PARTIENDO DE LA MENTE Y EMOCIONES

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Este 4 de septiembre, se celebra el Día Mundial de la Educación Sexual, y cuando hablamos de este tema, la mayoría de las personas solemos pensar en enfermedades e infecciones de trasmisión sexual o prevención de embarazos no deseados.

Pero ¿es la salud sexual sólo una cuestión de cómo nos encontramos físicamente? La respuesta es NO. La sexualidad es BIO-PSICO-SOCIAL, y estas tres partes están interrelacionadas y son indivisibles. Así lo recoge La Organización Mundial de la Salud (World Health Organization), que define a la salud sexual como al “estado de bienestar físico, emocional, mental y social” de la persona.

Nuestras creencias, emociones, experiencias y vivencias (tanto físicas como psicológicas) están interrelacionadas; y de ello depende que vivamos la sexualidad de una manera u otra. Por lo tanto, una buena salud sexual se basará en las tres áreas: la biológica, la emocional y la social. Siendo igual de importantes e inseparables pero que por desgracia, la mayoría de nosotros y nosotras, sólo nos han contado una: la enfocada a la biología y la prevención.

Aprovechando un día como hoy, pongamos el foco también, en la parte emocional y social. Lejos de quedarnos con la idea de que “estar sexualmente sanos” es únicamente al aspecto físico de una persona, no tener ningún tipo de enfermedad o infección sexual.

Rompamos mitos, miedos y falsas creencias. Pongamos en cuestión la educación recibida, replanteándonos los mensajes sociales y culturales recibidos, como, por ejemplo: que las mujeres tenemos menos deseo sexual que los hombres, que la regla tiene que doler, que la sexualidad en la Tercera Edad no existe…

Coge lápiz y papel, para tomar nota de las cinco claves que te permitirán disfrutar de una sexualidad inclusiva, plena y sana: cómo, cuándo y con quien quieras “Love as you are”:

La importancia de CONOCERTE.

Hasta 1559, el clítoris, no fue identificado oficialmente por la Sociedad Médica. La revolución sexual femenina, dejó patente que la mujer tenía placer y orgasmos, pero también inculcó, o mejor dicho: puso en la espalda de los hombres heterosexuales, la pesada losa de ser ellos y su pene, los dadores de nuestro placer.

Este modelo sexual, llamado “modelo capitalista” y el sistema patriarcal en el que vivimos, hace que exista un número, demasiado elevado de mujeres, que no se han mirado nunca su vulva, y apenas se la (re)conocen. Llegando a sentir asco, vergüenza o incluso rechazo por ella.

Entonces, ¿cómo pretendemos dar o que nos den placer si no sabemos lo que tenemos, lo que nos gusta, cuándo y cómo nos gusta a nosotros/as mismos/as?

El modelo de Sexualidad Democrática promueve precisamente eso: el autoconocimiento. Que cada uno/a sea responsable de su placer y así: compartirlo, cuándo y con quien queramos.

¿Y cómo se consigue eso? Simple y llanamente, haciéndonos el amor a nosotros/as mismos/as. Ser nuestras/os mejores amantes: descubrir nuestras fantasías, nuestro mapa erótico y zonas erógenas… en definitiva, conocer: cómo, cuándo y cuánto tocar cada centímetro de nuestra piel.

Actualmente estamos de suerte, con el autoplacer más normalizado existen infinidad de productos que pueden ayudarnos a activar nuestro deseo y que éste nos lleve al punto más caliente que queramos. Mi recomendación, el kit para una sonrisa en los labios de Control, ideal para comenzar a conocer qué es lo que nos gusta.

El reto de reconquistar (te) y disfrutar(te)

Puede que sí tengamos ese conocimiento, pero el día a día, el tiempo muerto con las nuevas tecnologías, las sobre-exigencias, la rutina… hacen que pospongamos nuestro placer y auto-cuidado cada vez más.

Dedicamos mucho esfuerzo a nuestro trabajo y exigencias, …, ya es hora de prestar atención a lo que importa: NOSOTRAS/OS, nuestra RELACIÓN.

Aprovechemos este inicio de septiembre y la fijación de nuevos retos que siempre le caracteriza para proponernos uno de los más importantes: integrar en nuestra rutina de autocuidado la salud sexual, partiendo desde la mente y emociones.

Respéta (te).

En consulta y los talleres que imparto, siempre recalco que: “Quien quiera estar contigo y compartir contigo tiene que estar a la altura, no nos merecemos menos.” Muchas veces, sin ser conscientes:  nos saltamos y ponemos siempre a los demás por delante. Lo hacemos por miedo, vergüenza, desconocimiento… Y eso se terminó: nosotras/os y nuestra salud, somos la máxima prioridad. No tratemos ni nos demos, menos de lo que nosotros estamos dispuestos a recibir y dar.

Según el X Barómetro “los jóvenes y el sexo” de Control, el 50% de las personas se ha sentido incómodo a la hora de mantener relaciones sexuales por tener inseguridades con su cuerpo. Como digo en consulta: “Demos la vuelta a tortilla”.

En vez de pensar que nuestro cuerpo es el problema y la dificultad, pensemos que, gracias a él, nos estamos dando cuenta de la persona que tenemos delante”. Es decir, si alguien es capaz de no estar con nosotras/os por nuestro aspecto físico: entonces, esa persona no es.

Comunica, la telepatía no es un don muy generalizado.

De nada sirve que tengamos todos los puntos anteriores claros, si luego, a la hora de estar con otra persona, no somos capaces de comunicar.

En pareja “formal”, civil, con tu crush o tu amante…, la comunicación es un pilar fundamental.

El mito del amor romántico nos ha vendido que la persona que está con nosotros/as tiene que saber lo que quiero, cómo lo quiero y siento, sólo con mirarme. Porque así es el amor de verdad: fusional. Sin embargo, este es otro falso mito. No, la comunicación no funciona así, y si yo no expreso lo que quiero, siento o necesito, el otro/a no lo va a adivinar. De modo que, desde el respeto propio y mutuo. Cuidando(te) y protegiendo(te). Expresa lo que quieres y necesitas en tu sexualidad.

Es tu momento: toma el CONTROL de tu salud sexual – Ana Blazquez sexóloga y terapeuta colaboradora de CONTROL

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