El 40% de las mujeres sufre incontinencia urinaria

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La salud del suelo pélvico influye en el desarrollo de ciertas disfunciones. Una de ellas es la incontinencia urinaria, una disfunción que afecta al 40% de las mujeres. Pese a este dato elevado y preocupante, la mayoría de las mujeres desconoce que esta disfunción está relacionada con la salud del suelo pélvico.

Con motivo del Día de la Incontinencia Urinaria, INTIMINA, compañía que ofrece la primera gama dedicada a cuidar todos los aspectos de la salud íntima femenina, visibiliza la importancia del suelo pélvico en diferentes aspectos de la salud y el bienestar de las mujeres.  

Disfunciones más allá de la incontinencia urinaria

1. No es normal tener pérdidas de orina al reír, toser, al hacer ejercicio, durante la menopausia, el embarazo o en el postparto. La mayoría de las veces, estos problemas  están relacionados con un suelo pélvico disfuncional. 

“A pesar de no ser normal, es mucho más frecuente de lo que pensamos: el 40% de las españolas tiene pérdidas de orina; 1 de cada 3 en el caso de mujeres a partir de los 50 años”.

María Pérez, fisioterapeuta experta en suelo pélvico, salud femenina y ejercicio terapéutico, creadora de La Pelvis Revolution y colaboradora de INTIMINA.

2. Un suelo pélvico disfuncional también puede ser el causante del estreñimiento. Si esta musculatura está débil puede interferir a la hora de evacuar obligándonos a empujar en el baño, lo que no debería pasar. Esta debilidad también está relacionada con los prolapsos vaginales, cuando vejiga, útero o recto caen a través de la vagina, o hernias anales, que suceden cuando el recto se sale a través del ano, lo que se puede evitar o corregir cambiando la forma de empujar en el baño y con un buen plan de ejercicios para tu suelo pélvico. 

Por el contrario, si la musculatura está muy tensa, puede interferir en la relajación de los esfínteres y ser la causante de problemas como las fisuras anales o las hemorroides.

3. También puede ocurrir al contrario. Algunas mujeres tienen problemas para retener los gases y las heces debido a un suelo pélvico debilitado. La incontinencia de heces o gases es menos habitual que la de orina, pero puede llegar a condicionar la vida de una mujer. Por suerte en la mayoría de los casos tiene solución y una valoración con una fisioterapeuta experta en suelo pélvico te ayudará. 

4. Hay una gran relación entre el suelo pélvico y la sensibilidad de nuestros órganos sexuales.  La intensidad de los orgasmos, la excitación, la lubricación vaginal y la erección del clítoris serán más potentes si tenemos un suelo pélvico funcional. Este también puede estar relacionado con el dolor en las relaciones con penetración (dispareunia) o durante/después del orgasmo.

5. El suelo pélvico también es el encargado, junto con otras estructuras, de sujetar algunos órganos internos de las mujeres, como la vejiga, el recto y el útero.  Si unimos un suelo pélvico débil a una mala gestión de las presiones que generamos en el abdomen pueden producirse prolapsos, provocando que uno o más órganos pélvicos caigan hacia la vagina, incluso salgan al exterior. Por esto es importante que tomemos conciencia de si empujamos hacia nuestra vagina en el día a día (en el baño, cuando hacemos ejercicio, cuando cargamos a nuestros peques, con la tos, etc) y, en su caso, corregirlo con la ayuda de una fisioterapeuta experta. 

6. Los músculos del suelo pélvico pueden “entrenarse” y de hecho, deben ejercitarse para fortalecerlo.  Puedes fortalecer tu suelo pélvico con ejercicios de Kegel: una serie de contracciones voluntarias del suelo pélvico. Además, puedes utilizar ejercitadores de Kegel, como KegelSmart o Laselle de INTIMINA, o masajeadores íntimos. 

7. El estrés puede impactar negativamente (también) en la salud de tu suelo pélvico. Tanto el estrés físico como el mental pueden afectar directamente, causando dolor en la zona o disfunciones como la dispareunia o el estreñimiento. Además, hábitos de vida como el sedentarismo, el sobrepeso o las malas digestiones pueden influir de forma negativa en nuestro suelo pélvico.

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