Punto G: una realidad más allá del mito

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El punto G se conoce como la zona erógena que poseen las mujeres internamente detrás del pubis y alrededor de la uretra. Durante años se ha estimado si su existencia era real o no existía. Y a pesar de que, por regla general, ahora todo el mundo conoce y cree en su existencia. No es algo que pueda ser generalizable para toda la población. Por lo que su existencia continua siendo un misterio para muchos.

Valérie Tasso, sexóloga y embajadora de LELO en España, asegura que todas las mujeres lo tienen. Por otro lado, los hombres no se quedan atrás gracias al punto P, que es ni más ni menos que la próstata.

Ya que tenemos estas áreas en nuestro cuerpo especialmente creadas para recibir placer, ¿qué menos que aprovecharlo? Como no podía ser de otra forma, en LELO cuentan con productos especialmente diseñados para estimular estas áreas específicas.

“No hay que obsesionarse con encontrarlo. El factor psicológico es, en la gran mayoría de las ocasiones, el causante de que una persona no alcance el orgasmo. Lo importante, en lo que al sexo se refiere, es disfrutar del encuentro y no tanto llegar al clímax”.

El punto G sigue siendo para muchas personas un mito. Otras mujeres, sin embargo, aseguran haberlo encontrado. Pero ¿existe realmente?

“La mejor manera de encontrar el punto G es a través de la vagina, aunque no esté dentro de la misma. Se sitúa contra la pared vaginal, a unos 5-8 centímetros de su entrada, concretamente en la pared frontal (la más cercana al ombligo)”, explica Valérie Tasso.

No se puede esperar que encontrar un punto exacto como tal, sino que es un área fácil de reconocer y estimular por tener una superficie más “rugosa” que el resto de la vagina.

“El punto G no es más que la raíz del clítoris. Está fuera de la vagina, pero se estimula a través de la misma, ya que la toca. Durante años, se ha dado protagonismo único a la penetración y se ha dejado de lado la figura del clítoris, un órgano cuyo único objetivo es dar placer a las mujeres. De ahí que muchas personas desconozcan que el punto G existe realmente o que se trata de una parte del clítoris”.

La sexóloga explica que, para dar con él, lo ideal es que cada mujer se anime a conocer y explorar su cuerpo, aunque también puede hacerse en pareja.

“Con la mujer tumbada sobre su espalda y las piernas elevadas, se introduce el dedo corazón en la vagina. Haciendo un gesto de ‘ven aquí’ o ‘Spiderman’, se conseguirá estimular el punto G”

Además de con el dedo, también es posible localizar y estimular estas zonas con el pene. Y, por otro lado, existen juguetes eróticos diseñados especialmente para estimular el punto G. Uno de ellos es el GIGI 2, cuyo maravilloso diseño curvado y punta aplanada es ideal para disfrutar de un masaje preciso en esta zona. 

¿Qué pasa con los hombres?

Los hombres, por su parte, cuentan con el punto P, que recibe su nombre de la próstata. Esta glándula proporciona increíbles sensaciones a los hombres.

Muchos de los hombres se muestran reacios a descubrir este punto de excitación, debido a prejuicios, reparos o temor a sentirse violentos con la situación. Pero lo cierto es que quienes se aventuran a probarlo, se muestran satisfechos y tienden a repetir.

“Para ello, hay que introducir unos cinco centímetros el dedo en el ano hasta encontrar una pequeña protuberancia de tamaño parecido al de una nuez. En el momento de mayor excitación, masajearlo supone un momento de mucho placer para los hombres”.

En este caso, Valérie Tasso recomienda probar HUGO, un refinado vibrador anal y sofisticado masajeador de próstata con control remoto que, además, estimula el perineo.

Y tú, ¿has descubierto ya tu punto erógeno? En caso negativo, ¿a qué esperas?

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